Siempre que hay que enfrentar la tarea de armar un cuarto de baño, se presenta la inevitable pregunta: ¿Ducha o bañera? Está claro que la ducha está ganándole terreno a la bañera. En ese sentido, habría qué preguntarse cuáles son los motivos. Al mismo tiempo, habría que responderse por qué razones hay tanta gente que no se desprendería de la bañera por nada del mundo. En esta nota, contestamos estas preguntas.
¿Por qué la ducha?
Porque la ducha permite economizar espacio, adaptándose más fácilmente a cuartos de baño estrechos. Además, garantiza mayor libertad de movimientos, razón por la cual es recomendable para personas mayores. Los costos suelen ser más accesibles que los de las bañeras. Por otra parte, las duchas son más ecológicas, dado que dilapidan menor cantidad de agua en cada baño. Por último, son más convenientes paras personas que llevan un ritmo de vida más intenso, y que valoran la rapidez e inmediatez que pude proporcionarle una ducha para el aseo personal.
¿Por qué la bañera?
Básicamente, la bañera asegura mejores estándares de confort y relajación, a partir de sus formas ergonómicas y las funciones de hidromasaje. Son ideales para aquellos que conciben el baño como un espacio de distensión y meditación, y como un corte en el medio del día. En términos estéticos, las bañeras suelen destacarse más por que las duchas. Esto es fundamental para aquellos que le otorgan al diseño del baño casi la misma importancia que al resto de los ambientes hogareños. Finalmente, las bañeras son aconsejables para familias con niños.
