Hoy en día, la contratación de seguros de asistencia al viajero son tan comunes como tramitar una visa o pasaporte. Las ventajas de contar con esa protección son categóricas. Un esguince de tobillo, dolor de muelas, conjuntivitis o fractura de brazo pueden ser un trastorno para el viajero si no tiene una cobertura médica segura.
Además, la asistencia al viajero responde (dependiendo del plan) frente a pérdida de equipaje y asistencia legal en el caso de accidentes que involucran a terceros.
Hay que pensar en que la atención médica particular es altamente costosa en países como Estados Unidos, donde la consulta cuesta alrededor de USD 130. En Europa, 150 euros. Y nos estamos circunscribiendo al orden de las consultas, los precios de los tratamientos e internaciones son exponencialmente mayores.
Existen varias compañías que proveen planes de asistencia, tanto para viajes de placer como de negocios. Algunas de ellas son Travel Ace Assistance y Universal Assistance. Ofrecen un abanico importante de planes, diferenciados por rango etario, por duración del viaje, por cantidad y complejidad de servicios, y por el monto de cobertura de cada uno de ellos.
Todos los planes incluyen, como mínimo, asistencia médica por enfermedad o accidente, costeo de medicamentos ambulatorios o de internación, días de internación, traslado de familiares, repatriación de restos, localización de equipaje, asistencia en caso de extravío de documentos, viaje de regreso por enfermedad o por siniestro en domicilio. Complementariamente, se puede optar por cobertura odontológica, compensaciones por pérdida de equipaje, gastos por vuelos demorados (más de 6 horas), y asistencia legal en caso de accidentes.
